
Post escrito por Leo Babauta
Te sorprendería saber cuántos mensajes de correo recibo donde las personas dicen estar atascadas en sus vidas.
Están arruinadas, desmotivadas, en un trabajo que odian, no pueden encontrar su pasión o no logran motivarse para ponerse saludables.
Y no saben por dónde empezar.
Duele leer estos mensajes pues vuelve a la vida el sufrimiento que pasé por no hace muchos años, cuando yo también estaba atascado.
Conozco el sentimiento de desesperación cuando estás insatisfecho con tu vida y no sabes cómo cambiar. Cuando has intentado un montón de cambios, pero no puedes tener la disciplina para hacer que perduren. Cuando sientes que apestas porque sabes que deberías poner manos a la obra y comenzar a mejorar tu vida, pero prefieres posponerlo para otro día.
Los problemas se van cuando los ignoras, ¿cierto?
Yo también sé que hay realmente sólo una forma de salir de este atolladero de desesperación.
Se trata de hacer algo, no importa qué tan pequeño sea.
Tú no necesitas solucionar todo en tu vida en este mismo momento. No necesitas ni siquiera solucionar un problema.
Sólo necesitas hacer una pequeña, minúscula, mínima, cosa.
Haz una lista. Sal y da una vuelta. Deshazte de un poco de tu comida chatarra. Despeja la mesa de tu cocina. Cancela algo para mañana de tal manera que puedas tener tiempo para crear algo, aunque sea poco.
No hagas todas estas cosas. Haz una. O la mitad de una, o una milésima parte. No importa su tamaño; entre más pequeña, mejor.
Da ese primer paso. Celébralo. Ama el paso, no el destino. Ese paso, incluso el movimiento de levantar el primer pie del suelo y moverlo hacia adelante, lo es todo.
Ésa es la verdad y no la leerás en muchos de los libros de autoayuda: pon cada micropartícula de tu existencia en ese medio paso, no seas nada más que ese primer paso, ámalo con todo lo que posees... y tu vida habrá cambiado.
Con este medio paso todo es diferente. No has logrado ningún objetivo, pero te has movido. No has creado algo sorprendente... y aún así, más que nunca antes, lo has hecho.
Has creado belleza, alegría y movimiento donde antes no existía nada, donde previamente sólo vivía la opresión, la parálisis y la confusión. Tú has cambiado el mundo.
El primer hábito
Escoge un hábito pequeño para añadir alegría a tu vida. Sólo uno, y si es diminuto, es milagroso.Puede ser escribir, pintar o hacer música por dos minutos al día. Puede ser una caminata súper ligera, trotar o disfrutar un tazón de fruta. Pueden ser dos minutos de meditación o de reflexión en un diario.
Disfrútalo a lo grande.
Crea este único hábito y ya tienes un éxito. Ésta es una base, un primer paso, para construir a partir de allí.
Entonces ya puedes hacer un segundo, y un tercero, pero no puedes crearlos sin un primer hábito.
No transformes tu vida entera. Sólo cambia esta pequeña cosa.
Te sorprenderás de lo mucho que importa. Yo lo hice.
Traducción: Leonardo Almeida
Artículo original
No hay comentarios:
Publicar un comentario