
Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna contra el sistema. […] En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.
|Byung-Chul Han, Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder
Interesante reflexión aunque también me deja la duda de hasta qué punto es capaz el individuo de actuar independientemente del sistema para cambiarlo. Es claro que el sistema tiene fallas, pero no hay que dejar de lado el papel del individuo dentro del mismo. Por eso es un sistema: todos formamos parte de él y si hay algo que se pueda cambiar comienza por uno mismo.
De nada sirve culpar al sistema de nuestros «fracasos» y «errores» si no hacemos nada para modificarlo y hacer que esas piezas fundamentales que somos, los engranajes, pivotes, circuitos o como sea, funcionen.
El problema está en encontrar el correcto equilibrio entre lo que se hace individualmente y lo que se hace colectivamente. Culpar al sistema o al gobierno es, en muchos casos, un pretexto para quitarnos la propia responsabilidad de luchar. Las revoluciones suelen fracasar cuando llegan al poder porque arrastran entre sus filas a individuos llenos de los mismos vicios que poseían los detentores del gobierno, además de que se libera el demonio de la opresión que se soportó durante tanto tiempo.
Las teorías conspirativas que todos conocemos, donde una élite dominante rige el acontecer del mundo, tienen bastante de esa evasión de la propia responsabilidad. «Si algo malo pasa es que está planeado de esa manera», dicen. Más allá de la veracidad o no de esas teorías (no me toca discutirlas en este blog), su existencia justifica para muchos lo que antes era atribuida al destino o alguna deidad: no se puede hacer nada para cambiar lo que sucede. Mi pregunta es: ¿de verdad estamos atados de pies y manos para permanecer condenados hasta que la muerte llegue y nos libere de las desgracias (como desgracia final)?
Realmente ahora no puedo contestar esa pregunta ni siquiera con una hipótesis, pero me atrevo a decir que el sólo hecho de que exista una posibilidad le otorga existencia virtual: la libertad es posible, hasta cierto punto, y hay que irse examinando personalmente para darnos cuenta de cuáles son los límites que nos detienen de avanzar. ¿Es el miedo al fracaso? ¿La pereza? ¿Alguna creencia limitante? ¿Un prejuicio?
Naturalmente esto no es tan fácil y no se resuelve con una pequeña discusión de escritorio en internet. No sé. Ojalá que entre todos podamos construir una respuesta adecuada a la pregunta: ¿quién tiene la culpa, el sistema o el individuo? O quizá esa no sea la pregunta importante sino ¿qué puedo hacer hoy para cambiar mi realidad? Cualquiera que sea la cuestión, es hora de ajustarse el cinturón. Tu salud mental (y tu supervivencia), la mía y la de la humanidad entera dependen de ello.

Interesante opinión. Me gustaría debatirla respecto a que el autor del tema no busca dar una solución para resolver el "problema", el se dedica a analizar el contexto actual en el que estamos inmersos como sociedad. Ahora bien, tu pregunta es porque como individuos no cambiamos el sistema y aquí me gustaría dar cabida a otro autor que es Lipovetsky, este autor nos describe al individuo inmerso en una hiper-modernidad en la cual este individuo es hiper-individualista y se encuentra inmerso en el hedonismo, con esto quiero llegar a que hoy como individuos estamos mucho mas separados y que luchar por una causa común es mas complejo que lo era años atrás, además haciendo la referencia al hedonismo esté de un modo u otro no permite enfocarnos en este tipo de cuestiones, sino que hace que los individuos las obviemos o pasemos por alto. Lipovetsky también nos dice que actualmente nuestra atención esta dirigida a las tecno-ciencias que son las encargadas de otorgarnos un mayor "avance" y que con esto hemos dejado atrás disciplinas como la filosofía que han pasado a un segundo plano o a su anulación. Son muy interesantes tus preguntas, yo también me pregunto ¿tendré que vivir para siempre en una sociedad así? ¿desde mi individualidad es posible lograr algo? ¿Cómo lograr hacerle entender esto a los demás si ni siquiera les interesa el tema?
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